la calle como escenario: DISPUTA Y VIDA COTIDIANA

PROYECTO FINANCIADO POR ANID-FONDECYT POSTDOCTORADO 3220702

Jorge b. Ulloa Martínez

Un escenario se entiende como un espacio destinado para el espectáculo, un contenedor, donde se despliegan las escenas, actuadas y representadas por actores que dan vida a una actuación teatral. La vida cotidiana, se da en múltiples escenarios, pero particularmente se dan en un espacio que es contenedor y reproductor de la vida pública: la calle.

 

Mi experiencia en la calle comienza en términos de observación hace varios años, probablemente desde que viajaba en el colectivo siendo un niño, viendo cómo cambiaba el paisaje de interacciones conforme se daban ciertas condiciones de materiales y de relaciones, pero también porque la habitaba a diario en mis juegos y largas horas fuera de casa. Transacciones, juegos, dormitorio, trabajo, todo pasa en la calle, sin darme cuenta, vivía la calle y la integraba a mi experiencia. Luego, observar lo que sucede en la calle, es decir, la experiencia urbana en tanto práctica social implicó realizar un giro hacia comprender la experiencia del otro en el espacio.



El lugar público

La calle, como parte de lo que entendemos como espacio público se entiende como “espacio dinámico” (Carmona, 2019) implicando la sensación de movimiento. No se entiende la calle sin movimiento, ¿pero lo estático también está en movimiento… acaso quien espera sentado en una banca no moviliza la misma espera? el tiempo pasa, y la calle sigue sus flujos En este mismo lugar nos encontramos, movemos, indicamos, esperamos.









La calle incivilizada

Tambien es el espacio de la incivilidad, de la representación pura de la humanidad. Por eso me fascina la calle, es transparente, es dolorosa, es (in)sensible.

¿Existe el vacío en la calle? ¿Qué sucede cuando no hay nadie?

La calle no existe, la calle no es lo inamovible, no es el asfalto ni los arboles (solamente). La calle son sus memorias, olores y colores.